7 señales sutiles de que el alma puede estar entrando en una profunda transición interior

En la quietud, la conciencia se agudiza. Los pensamientos se asientan. Las emociones se vuelven más fáciles de observar sin sentirse abrumado por ellas. El silencio se convierte en un lugar de restauración en lugar de vacío.

3. Reflexión y Conclusión Emocional
A medida que se desarrolla esta transición interior, los recuerdos a menudo afloran con sorprendente claridad. Momentos de antaño regresan, no para causar arrepentimiento, sino para ser comprendidos y resueltos con suavidad.

Puede haber un deseo silencioso de abordar asuntos emocionales pendientes. De perdonar a alguien. De pedir perdón. De decir verdades que alguna vez se guardaron por amor a la armonía o al miedo.

Tener razón ya no se siente importante.

La paz sí.

Esta etapa suele traer conversaciones honestas, cartas sinceras o momentos de comprensión serena. Los viejos resentimientos se alivian. Las cargas emocionales se alivian. Hay libertad al liberar aquello que ya no sirve al momento presente.

4. Un anhelo sutil por una sensación más profunda de "hogar"
Muchas personas describen un anhelo sutil y difícil de explicar. No es tristeza ni insatisfacción con la vida tal como es. Es más bien una sensación de reconocimiento.

Un deseo de estar en "casa", incluso estando rodeado de lugares y personas familiares.

La naturaleza a menudo intensifica esta sensación. El cielo, el mar, los paisajes abiertos o los horizontes lejanos pueden despertar una sensación de pertenencia indescriptible. Aunque el cuerpo puede sentirse más lento o más pesado con el tiempo, el ser interior se siente cada vez más dispuesto a descansar en la simplicidad.

Este anhelo no se trata de escapar. Se trata de alinearse.

 

 

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