A veces no necesitamos más ruido. Necesitamos silencio… y fe.
Tu corazón cuando se siente cargado.
Tu hogar y tu familia cuando enfrentan luchas.
Tu trabajo y tus finanzas cuando hay incertidumbre.
Tu camino espiritual cuando sientes que avanzas lento.
Y cada plan que pongas delante de Él.
No porque las palabras tengan poder por sí solas, sino porque el Dios al que oramos es fiel.
Tómate un momento. Léelo otra vez. En silencio. Con intención.
Y si esta oración tocó tu corazón, escribe Amén y compártela con alguien que necesite recordar que Dios todavía bendice, guía y sostiene.
ver continúa en la página siguiente
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
