Abrí la puerta del dormitorio de mi hija adolescente temiendo lo peor, y lo que vi me cambió.
El cartón en el suelo no era un caos. Era un plan. Fechas escritas con precisión a lápiz. Una lista de roles. Un presupuesto sencillo. El borrador de una carta pidiendo a los vecinos que donaran libros. Una sección estaba titulada "Cómo hacerlo divertido".
Esto no era un pasatiempo. Era un proyecto.
"¿Has estado haciendo esto todos los domingos?", pregunté.
Mi hija asintió. "No queríamos contárselo a nadie hasta que supiéramos que realmente podía funcionar".
Cuando el miedo se convierte en humildad
Me dejé caer en el borde de su cama, abrumada por
ver continúa en la página siguiente
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
