El exceso de flema en la garganta es un problema común e incómodo, especialmente a medida que envejecemos.
Puede interferir con el habla, la deglución e incluso el sueño. Muchas personas describen la necesidad constante de carraspear o la sensación de que algo está "atascado" y no desaparece. Si bien rara vez es grave por sí solo, la mucosidad persistente en la garganta puede ser frustrante y agotadora.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, la flema se puede reducir de forma segura y natural apoyando los procesos normales del cuerpo. Hábitos diarios sencillos, medidas caseras suaves y una mejor comprensión de los factores que afectan la producción de moco suelen marcar una diferencia notable.
A continuación, se presentan métodos prácticos y de bajo riesgo para ayudar a aliviar la flema de garganta, teniendo en cuenta la comodidad y la seguridad.
Manténgase bien hidratado durante todo el día
La hidratación es uno de los factores más importantes, y a menudo ignorados, para controlar la flema de garganta.
Cuando el cuerpo no recibe suficientes líquidos, la mucosidad se vuelve más espesa y pegajosa. Esto dificulta su eliminación y aumenta la probabilidad de que se quede en la garganta. Beber agua con regularidad ayuda a diluir la mucosidad, permitiéndole moverse con mayor libertad y eliminarse de forma natural. Beber agua a sorbos a lo largo del día suele ser más efectivo que beber grandes cantidades de golpe.
Las bebidas calientes pueden ser especialmente calmantes. Las infusiones de hierbas como el jengibre, la manzanilla o la menta proporcionan un calor suave que relaja la garganta y favorece la evacuación de la mucosidad. Los líquidos calientes también resultan reconfortantes y pueden reducir las ganas de toser o carraspear repetidamente.
Usa vapor para disolver la mucosidad acumulada
El aire húmedo puede hacer maravillas con la flema persistente.
El vapor ayuda a hidratar los delicados tejidos de la garganta y las vías respiratorias, facilitando la liberación de la mucosidad espesa. Este método es sencillo y no requiere equipo especial.
Una ducha caliente permite que el vapor envuelva la cara y el pecho de forma natural. Respirar lenta y constantemente durante la ducha puede proporcionar un alivio notable.
Otra opción es inhalar vapor de un recipiente con agua caliente. Sentarse cómodamente, inclinarse ligeramente hacia adelante e inhalar el vapor caliente puede ayudar a aliviar la congestión. El objetivo es una exposición suave, no a un calor intenso.
Presta atención a la alimentación
Lo que comes puede influir en la cantidad de mucosidad que produce tu cuerpo.
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