El cáncer de mama puede afectar a cualquier persona, pero se sabe que ciertos factores aumentan la probabilidad de desarrollarlo. La edad juega un papel importante, ya que el riesgo aumenta con la edad. Los antecedentes familiares de cáncer de mama u ovario, particularmente aquellos que involucran mutaciones genéticas en los genes BRCA1 o BRCA2, aumentan considerablemente el riesgo. La terapia hormonal posmenopáusica, la obesidad, el sedentarismo, el consumo excesivo de alcohol, la menarquia precoz, la menopausia tardía, no haber tenido hijos o tener el primer hijo después de los treinta años son factores que contribuyen a su desarrollo.
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Reconociendo los síntomas
En sus etapas iniciales, el cáncer de mama no siempre produce síntomas perceptibles, por lo que las revisiones periódicas son especialmente valiosas. Cuando aparecen síntomas, los más comunes incluyen un bulto o masa en la mama o la axila, a menudo indoloro al tacto. Cambios en el tamaño o la forma de la mama, hoyuelos o arrugas en la piel (a veces descritos como una textura de piel de naranja), enrojecimiento o descamación alrededor del pezón, inversión del pezón o secreción inusual del pezón son signos que requieren atención médica inmediata. Algunas personas también experimentan dolor persistente en la mama o el pezón, hinchazón localizada o una sensación duradera de ardor o picazón.
Cómo se diagnostica el cáncer de mama
Un diagnóstico precoz y preciso es fundamental para el éxito del tratamiento. La mamografía, que es una radiografía de la mama, sigue siendo la herramienta de detección más utilizada para identificar anomalías. La ecografía mamaria puede ayudar a distinguir entre un quiste lleno de líquido y una masa sólida. La resonancia magnética se recomienda para mujeres con alto riesgo o con tejido mamario particularmente denso. La biopsia, que consiste en extraer una pequeña muestra de tejido para su análisis en laboratorio, es el método que confirma el diagnóstico de cáncer. También se pueden recomendar pruebas genéticas cuando existen antecedentes familiares significativos de la enfermedad.
Opciones de tratamiento médico
El tratamiento del cáncer de mama ha avanzado considerablemente y ahora se adapta al tipo, estadio y características específicas de cada caso. La cirugía sigue siendo un primer paso común. La lumpectomía extirpa el tumor junto con un pequeño margen de tejido circundante, mientras que la mastectomía implica la extirpación parcial o total de una o ambas mamas. Se puede realizar una biopsia del ganglio linfático centinela para determinar si el cáncer se ha diseminado más allá de la mama.
La radioterapia utiliza rayos específicos para destruir las células cancerosas restantes y se recomienda con frecuencia después de la cirugía conservadora de mama. La quimioterapia administra medicamentos potentes que atacan las células cancerosas en todo el cuerpo y puede administrarse antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor o después para disminuir el riesgo de recurrencia. La terapia hormonal se utiliza cuando un cáncer da positivo en las pruebas de receptores de estrógeno o progesterona, bloqueando las hormonas que impulsan el crecimiento del tumor. En esta categoría se suelen recetar medicamentos como el tamoxifeno y los inhibidores de la aromatasa, entre los que se incluyen el letrozol y el anastrozol.
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