Una tarde entró corriendo a casa después del preescolar tan rápido que su mochila saltaba en su espalda.
—¡Papá! ¡Adivina qué!
Sonreí.
—¿Qué pasó?
Brillaba de alegría.
—¡Habrá una ceremonia de graduación en el preescolar! ¡El próximo viernes!
ver continúa en la página siguiente
