Cuando me enteré de que mi exesposa se había casado con un pobre obrero de la construcción, fui a su boda con la intención de burlarme de ella. Pero en cuanto vi al novio, me di la vuelta y rompí a llorar de dolor.

No para recuperar a Elena, sino para vivir sin vergüenza.

Ahora, cuando veo parejas caminando de la mano por la ciudad, pienso en Elena y Miguel. Y sonrío, una sonrisa silenciosa y dolorosa, pero honesta.

Porque por fin aprendí la verdad:

El valor de un hombre no es el coche que conduce,
sino cómo trata a la mujer que ama cuando no tiene nada.

El dinero puede comprar admiración.
Pero la dignidad, solo el carácter la gana.

Y el verdadero éxito no es llegar a la cima.

Se trata de seguir siendo humano, sin importar dónde te encuentres.

 

 

ver continúa en la página siguiente

Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.