Dueño encubierto visita su restaurante y escucha a los cajeros decir la impactante verdad sobre él.
Estaban sentando las bases.
En dos ocasiones distintas, Michael escuchó a Troy mencionar escasez que coincidía con los turnos de Henry. Megan asintió, añadiendo pequeños detalles que parecían ensayados.
"Henry siempre paga por la gente", dijo una vez, lo suficientemente alto como para que un gerente cercano la oyera. "Te hace preguntarte de dónde sale el dinero".
Michael sintió un escalofrío.
La amabilidad de Henry no solo estaba siendo objeto de burla. La estaban utilizando como arma.
Al cuarto día, Michael se quedó más tiempo de lo habitual, hasta bien entrada la tarde, cuando el cansancio les bajaba la guardia. Fue entonces cuando oyó a Megan decirlo sin rodeos.
"Si esto sigue así, alguien tendrá que responder por el dinero que falta", dijo. "Y no seremos nosotros".
Troy se rió. "El viejo ni siquiera se opondrá".
Michael se recostó en su taburete, con el corazón latiéndole con fuerza, cada pieza encajaba en su lugar.
Esto no era solo un robo. Era un chivo expiatorio premeditado.
Henry, la persona menos protegida del edificio, estaba siendo posicionado como el chivo expiatorio. Su edad. Su pobreza. Su generosidad. Todo eso lo hacía conveniente.
Michael se fue ese día con la mandíbula tan apretada que le dolía.
Esa noche, de vuelta en su oficina, revisó todo lo que había recopilado. Notas. Horarios. Observaciones. Patrones. Los comparó con informes internos y grabaciones de seguridad que había solicitado discretamente bajo el pretexto de una auditoría rutinaria.
Las grabaciones lo confirmaron todo.
Manos moviéndose demasiado rápido. Botones presionados.
ver continúa en la página siguiente
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
