El CJNG interrumpió una boda para secuestrar al novio… pero no sabían que la novia escondía un secreto mortal bajo su vestido.

—Es hora del primer baile de los esposos. Damas y caballeros, con ustedes Miguel Ángel y Daniela.

La música comenzó: “Contigo aprendí” de Armando Manzanero. Miguel y Daniela caminaron a la pista de baile, él con las manos en su cintura, ella con los brazos alrededor de su cuello. Comenzaron a bailar lentamente, rodeados por los 218 invitados grabando cada movimiento. Momento perfecto.

A las 8:47 p.m. exactas, las luces del jardín se apagaron. Tres segundos de oscuridad total. Cuando volvieron, siete hombres armados estaban dentro.

—¡Nadie se mueve, todos al suelo! ¡Esto es asunto del CJNG! —gritó el líder con megáfono.

Tres bloquearon la entrada principal, dos las salidas laterales y dos avanzaron hacia la pista de baile. Pánico instantáneo. Mujeres gritando, niños llorando, mesas volcándose, vasos rompiéndose.

—¡Miguel Ángel Ruiz, sabemos que estás aquí! —gritó otro sicario.

Miguel levantó las manos temblando.

—Soy yo. Soy Miguel Ángel. ¿Qué quieren?

—Vienes con nosotros. Tienes cuenta pendiente con gente importante —respondió el líder….

 

—No, no entiendo. Yo solo soy empresario, vendo refacciones de autos.

—¡Deja de mentir! —intervino un sicario—. Sabemos quién eres. Testigo protegido, traidor que delató operaciones. Hoy pagas.

Daniela, en lugar de colapsar, se quitó el velo lentamente. Su transformación fue instantánea: de novia llorosa a depredadora. Postura firme, ojos endurecidos, expresión de absoluta calma.

—¡Alto!

El líder se volvió, riéndose.

—¿Qué dijiste, princesa? ¿Vas a detenerme tú?

—No, pero ellos sí.

Daniela chasqueó los dedos. Inmediatamente, 67 de los 218 invitados se pusieron de pie. Sacaron pistolas Glock 17, rifles cortos, chalecos antibalas, subfusiles MP5 y equipo táctico. En cinco segundos, los siete sicarios del CJNG estaban rodeados por 85 agentes federales. Daniela caminó hacia el líder con su vestido arrastrándose en el piso, expresión de depredador.

—Mi nombre completo es Daniela Ochoa Mendoza, agente especial de la Fiscalía General de la República, División de Crimen Organizado. Nueve años de servicio, 47 operaciones encubiertas exitosas. Esta es la número 48.

Sacó su identificación de un bolsillo oculto en el vestido. Señaló a Miguel:

—Este hombre es un testigo protegido. Miguel Ángel Ruiz Sánchez, ex contador del CJNG, cooperando desde hace ocho meses. Su testimonio ha resultado en 34 órdenes de aprehensión contra miembros de su organización.

El líder comenzó a sudar.

—Esto es trampa.

—Correcto. Trampa perfecta —dijo Daniela—. Llevamos ocho meses planeándola. Esta boda fue diseñada como operación de contrainteligencia. Sabíamos que ustedes buscarían a Miguel y planearon intervenir en un momento público. Convertimos la boda en el escenario perfecto.

El padre de Daniela, de 60 años, se acercó quitándose el saco formal, revelando un chaleco antibalas y placa.

—Comandante Julio Ochoa, Policía Federal. Sí, realmente soy su padre, y esta boda… es trabajo familiar.

—Mi papá lleva 32 años en la policía —continuó Daniela—. Me enseñó todo, incluyendo cómo usar un vestido de novia para esconder micrófono, cámara y arma.

Levantó ligeramente su falda, mostrando una Glock 26 atada al muslo.

—200 de las 3,000 rosas blancas tienen cámaras de vigilancia microscópicas. Cada palabra grabada en 4K. Las luces de hadas contienen micrófonos direccionales. El pastel de bodas de seis pisos transmite en vivo a la Fiscalía General.

El líder cayó de rodillas.

—No puede ser.

Daniela activó una radio oculta en su tiara.

—Águila 1 a todas las unidades. Objetivos primarios asegurados. Estatus de operaciones secundarias.

Transmisiones simultáneas de arrestos masivos en Tlajomulco, Tlaquepaque, Zapotlanejo y Zapopan confirmaban: 48 arrestos simultáneos en cuatro ubicaciones.

—¿Entienden? No solo cayeron ustedes aquí; 41 de sus compañeros fueron arrestados al mismo tiempo.

El comandante Ochoa mostró una tablet con la transmisión en vivo. Arrestos masivos de funcionarios corruptos. La red de protección del CJNG colapsaba mientras hablaban.

—Todo fue guiado por Miguel —agregó Daniela—. Cada pista que creyeron seguir, en realidad los llevaba a la trampa.

Se conectó un proyector mostrando el organigrama completo del CJNG en Jalisco: 127 nombres, 43 ubicaciones, 89 operaciones criminales documentadas. Transferencias bancarias, 340 millones de pesos lavados en 18 meses. Todo rastreado.

El líder de los sicarios comenzó a reír histéricamente.

—¡Celebran demasiado pronto! En 72 horas estaremos libres.

—No —interrumpió el comandante—. Jueces, policías y funcionarios corruptos arrestados simultáneamente. La red de protección se derrumba.

El líder dejó de reír.

Un convoy de la Fiscalía General entró al jardín. El Fiscal General Martínez bajó de la camioneta.

—Agente Ochoa, excelente trabajo. Operación “Boda Real” ejecutada perfectamente.

—Gracias, fiscal. Siete objetivos asegurados, cero bajas. Los 41 secundarios también. Golpe devastador al CJNG en Jalisco.

Se revelaron más agentes encubiertos entre los invitados: abuelas, niños, primos y hasta el sacerdote.

Daniela caminó hacia Miguel.

 

 

 

 

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