EL MILLONARIO LLEGÓ SIN AVISAR… Y DESCUBRIÓ LO QUE SU ESPOSA LE HACÍA A LA EMPLEADA A SUS ESPALDAS.

Hasta un pedazo de pastel intacto.

Todo tirado en el suelo.

Todo… perfectamente comestible.

Don Ernesto sintió que algo dentro de él se quebraba.

—Te dije que TODO se tira —escupió Verónica—. Y tú lo sacas como una ratera.

María no levantó la mirada.

Lloraba en silencio.

De esa forma que solo llora quien ya aprendió que hacer ruido empeora las cosas.

Don Ernesto no entendía.

 

 

 

 

ver continúa en la página siguiente