“El testamento, la traición… y el secreto que lo destruiría todo”

Eduardo juró que era “solo negocios”. Yo lo repetí para no romperme.
No entré. Observé desde fuera.
Vi a Ramírez entregar el sobre. Vi a Diego firmar. Vi a Valeria sonreír, como si ya hubiera ganado.
Luego salieron y subieron a un coche negro tipo SUV.
El rastreador se movió de nuevo. Rumbo a nuestra colonia Roma.
Los seguí en taxi, manteniendo distancia. Hasta verlos detenerse frente a nuestra casa.
Desde la esquina vi cómo Diego abría la puerta con mis llaves.
Entraron. 

ver continúa en la página siguiente