El único electrodoméstico que silenciosamente aumenta tu factura de electricidad

Considere un hogar que lava cinco cargas de ropa a la semana. Esto equivale aproximadamente a veinte cargas al mes. Si cada carga tarda entre cuarenta y cinco minutos y una hora en secarse, la secadora podría funcionar de quince a veinte horas al mes. Cada una de esas horas consume una gran cantidad de electricidad, a menudo durante las horas punta.

Los hogares con familias numerosas o con rutinas de lavado frecuentes pueden usar la secadora a diario. Secar toallas, ropa de cama, vaqueros y telas más pesadas requiere aún más energía, ya que estas prendas retienen la humedad durante más tiempo y obligan a la secadora a trabajar más.

A lo largo de un año, el uso de la secadora por sí solo puede representar una proporción sorprendente de los costos totales de electricidad del hogar.

Factores ocultos que aumentan aún más el costo de la secadora
Más allá de la frecuencia con la que se usa la secadora, varios hábitos y condiciones comunes pueden aumentar aún más el consumo de energía.

Sobrecargar la secadora es uno de los errores más frecuentes. Cuando el tambor está demasiado lleno, el aire no puede circular correctamente. La ropa tarda más en secarse y la lavadora debe realizar ciclos adicionales para terminar el trabajo.

Descuidar el filtro de pelusas es otro problema importante. Un filtro obstruido restringe el flujo de aire, obligando a la secadora a consumir más energía y a ofrecer peores resultados. Limpiar el filtro de pelusas después de cada carga es una de las maneras más sencillas y efectivas de mejorar la eficiencia.

Las secadoras más antiguas también tienden a consumir mucha más electricidad que los modelos más nuevos. A medida que los componentes se desgastan, la lavadora se vuelve menos eficiente y requiere tiempos de funcionamiento más largos para lograr los mismos resultados.

Los ajustes de temperatura altos pueden parecer más rápidos, pero tienen un costo. Muchas telas no necesitan calor extremo para secarse eficazmente. Usar temperaturas altas cuando no son necesarias aumenta el consumo de energía sin ofrecer muchos beneficios.

Los conductos de ventilación largos o mal diseñados también pueden atrapar el calor y la humedad, prolongando el tiempo de secado. Cuanto más tarde el aire caliente en salir del sistema, más deberá trabajar la secadora

 

 

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