Ella pensó que era una instantánea inofensiva... hasta que una mirada más cercana descubrió un secreto impactante que destrozó todo lo que creía.

SOLO PARA FINES ILUSTRATIVOS
Amplió la imagen.
En ese momento se le encogió el corazón.

Reflejada en la ventana del café, detrás de él, había otra figura: una mujer. Su cabello caía sobre un hombro, una pulsera reflejaba la luz. No era una sombra ni un efecto de reflejo. Daniel no estaba solo.

Emma miró la foto un buen rato. De repente, todo cobró sentido: las noches largas, los mensajes constantes, la distancia emocional. La verdad no había aparecido de la noche a la mañana. Había estado ahí todo el tiempo. Simplemente había tenido demasiado miedo de reconocerla.

Cuando Daniel regresó a casa dos días después, Emma le preguntó directamente por la mujer de la foto.

 

 

 

 

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