Ellos nos engañaron y encerraron a nosotros dos, un matrimonio de ancianos, en el sótano, sin saber qué cosas había yo preparado para esto desde hace decenas de años.

Mateo no.

Las semanas siguientes fueron pesadas, pero esclarecedoras. Los procesos legales avanzaron. Mateo enfrentó consecuencias: terapia obligatoria, restitución y supervisión. Lidia desapareció de nuestras vidas por completo.

La casa volvió a quedarse en silencio.

Una tarde, Ricardo y yo nos sentamos en el porche, viendo cómo el sol se escondía detrás de los árboles.

—Sobrevivimos —dijo.

—Sí —respondí—. Y ahora vivimos.

Porque a veces sobrevivir no se trata de huir del peligro.

A veces, se trata de ver la verdad con claridad… y aun así elegir la paz.

 

ver continúa en la página siguiente

Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.