En ese momento, algo cambió dentro de mí. Cuatro años de independencia me habían enseñado mi propia fuerza. Cuatro años de forjar relaciones con personas que realmente me apoyaron me habían mostrado cómo debería ser una verdadera familia. Y cuatro años de estudiar justicia me habían convencido de que algunas verdades debían ser dichas.
El secreto que había guardado desde la secundaria, el documento que descubrí en la oficina de mi padre...
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