Encontré esta estructura marrón, dura y espumosa, pegada a un poste de la cerca en el patio trasero. Estaba a punto de rasparla, pero dudé. ¿Qué es?

2. El cazador tras la caja marrón
Las mantis religiosas son conocidas por sus cuerpos alargados y patas delanteras plegadas, perfectamente adaptadas para atrapar presas. Como hábiles depredadoras, se alimentan de moscas, grillos, orugas y muchos otros insectos que, de otro modo, dañarían las plantas.

Pertenecientes al orden Mantodea, las mantis se encuentran en muchas partes del mundo y son especialmente apreciadas en los jardines. Reconocer sus ootecas es el primer paso para comprender cómo comienza cada nueva generación: cientos de pequeñas mantis se desarrollan dentro de una única cáscara protectora.

3. Aspecto y tacto de una ooteca
Una ooteca se crea a finales del verano o en otoño, tras el apareamiento. La mantis hembra secreta una sustancia espumosa que se endurece rápidamente formando una envoltura resistente alrededor de sus huevos. La estructura terminada tiene un aspecto oblongo y ligeramente estriado, con compartimentos en su interior que albergan múltiples huevos.
Se siente firme, pero ligeramente esponjosa, lo suficientemente resistente como para soportar las condiciones invernales. Esta ingeniosa construcción mantiene los huevos aislados y seguros hasta que el clima más cálido indica que es hora de eclosionar.

4. Dónde los verás en el jardín
Normalmente encontrarás ootecas de mantis en lugares que ofrecen camuflaje y protección: en las ramas de los arbustos, entre la vegetación espesa o adheridas a superficies sólidas como muebles de jardín y postes de cercas.
Su ubicación no es aleatoria. Cuando las crías nacen, necesitan acceder rápidamente a fuentes de alimento, como pequeños insectos. Al elegir zonas protegidas pero abiertas, la hembra mejora las posibilidades de supervivencia de sus crías.

5. ¿Es peligroso? Por qué no tocarla
Aunque parezca extraño, la ooteca de una mantis es inofensiva para las personas y las mascotas. De hecho, su presencia suele ser señal de un ecosistema de jardín saludable.
Quitarla o destruirla interrumpe el ciclo de vida de un insecto beneficioso. Dado que las mantis ayudan a controlar las plagas de forma natural, permitir que eclosionen contribuye a la salud general de su jardín. A menos que la ooteca se encuentre en un lugar donde pueda dañarse, es mejor no tocarla.

6. Dentro de la ooteca: Una generación en espera
Dentro de esa pequeña estructura, cientos de huevos se desarrollan durante el invierno. La ooteca los protege del frío y de los depredadores.
Con la llegada de la primavera, emergen diminutas mantis: versiones en miniatura de los adultos, con patas delanteras prensiles y habilidades instintivas de caza. Se dispersan rápidamente entre las plantas cercanas, comenzando su función como controladores naturales de plagas.

 

 

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