ENTRE FIERROS Y LÁGRIMAS: EL CAOS TOTAL Los primeros minutos fueron el caos absoluto. Gritos de auxilio ahogados, llantos de niños que no entendían por qué el mundo se había puesto de cabeza, y el silencio… ese silencio terrible de los que ya no podían gritar. La gente de los ranchos cercanos y los automovilistas que lograron frenar se lanzaron a ayudar, convertidos en héroes anónimos. Con las puras manos, jalando láminas cortantes, trataban de sacar a los atrapados. “¡Aguanta, carnal, ya viene la ayuda!”, le gritaba un trailero a un señor prensado entre los asientos.

Cuando llegaron las sirenas, pintando de rojo y azul la tragedia, los paramédicos de la Cruz Roja y Protección Civil no se daban abasto. Era una zona de guerra. Cuerpos cubiertos con sábanas blancas o mantas térmicas plateadas empezaron a alinearse a la orilla de la carretera, como fichas macabras de un dominó que la parca decidió jugar hoy.

¿Quiénes eran? Eran tú, era yo. Eran la señora que iba al mercado a vender sus cositas, el estudiante que regresaba a casa con la mochila llena de libros, el albañil que iba por la chuleta diaria. Gente de bien que pagó el precio más alto por la imprudencia de algún cafre o la negligencia de unas carreteras que parecen trampas mortales.

Pero si hubo algo que terminó de quebrarnos el espíritu a todos los mexicanos que seguíamos la noticia con el nudo en la garganta, fue esa imagen que empezó a circular y que hoy es la portada de nuestro dolor.

Mírenla bien, porque duele. Esa pareja de abuelitos, nuestros viejos, con el rostro surcado por el tiempo y ahora inundado por ríos de lágrimas. Sus ojos, que han visto tanto, hoy reflejan una desesperación infinita. Sostienen un periódico cuyo titular no necesita explicación: “TRISTEZA NACIONAL”.

¿A quién esperaban en ese autobús? ¿A un hijo que ya no llegará a la cena? ¿A unos nietos que ya no correrán a sus brazos? Sus lágrimas son las nuestras. Su dolor es el espejo de un país que está harto de contar muertos en el asfalto, harto de la impunidad, harto de que la vida valga menos que un boleto de peaje.

 

 

 

 

ver continúa en la página siguiente

Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.