La continuación lo cambia todo.
Me había acostumbrado a despedirme por teléfono en lugar de hablar cara a cara.
Esa conversación no cambió nada.
Esa tarde, recibí un mensaje de texto de mi amiga Clara. Su hija estaba en el hospital con una infección pulmonar. Los médicos dijeron que no era grave, pero que necesitaba estar bajo observación.
Clara y yo éramos amigas desde la secundaria; un vínculo que había resistido el paso del tiempo, la distancia y los cambios de la vida. No podía ignorarlo.
Compré flores y fui al hospital.
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