La niña de 9 años robó una cartera para comprar medicinas para su mamá, pero al abrirla se dieron a conocer poco a poco historias desgarradoras

Corrí. Choqué con él fingiendo caer. En un segundo, saqué la cartera y eché a correr.

Corrí hasta que mis piernas no pudieron más. Me escondí en un callejón. Abrí la cartera. Había 18 mil pesos.

Lloré. No era suficiente, pero ayudaba.

Iba a tirarla cuando vi una foto.

Una mujer joven, sentada en Chapultepec, con vestido amarillo y una sonrisa brillante.

Era mi mamá.

En el reverso decía:
“Gloria. El día que nos conocimos. Nunca te olvidaré.”

Sentí un escalofrío.

La tarjeta decía:

Diego Valdés – CEO – Grupo Valdés…

 

Recordé: “Tu padre está vivo… pero no sabe de ti”.

Al día siguiente, fui a buscarlo.

Le devolví la cartera. Le confesé el robo. Le hablé de mi mamá.

Y cuando mencioné la foto, su mundo se derrumbó.

—¿Gloria es tu madre?
—Sí.
—¿Cuántos años tienes?
—Nueve.

Me miró y lloró.

—No lo sabía… nunca lo supe.

—¿Usted es mi papá?
—Sí, Abi… creo que sí.

Fuimos al hospital. Mamá se enojó, gritó, lloró. Pero aceptó la ayuda por mí.

Diego pagó todo. Tratamientos, especialistas, todo.

No fue un final de cuento. Fue difícil. Hubo peleas, orgullo, heridas viejas. Pero él se quedó. En las malas. En el hospital. En el mercado. En mi escuela.

Un año después, en mi cumpleaños diez, estábamos en Chapultepec. Mamá sana. Diego a nuestro lado.

No eran pareja. No aún. Pero éramos familia.

 

 

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