Las mujeres con pocas o ninguna amiga tienen estas 5 características.
Viven en una cultura que suele asociar estar sola con estar triste.
Pero estas mujeres pueden estar solas sin sentirse solas.
Tienen intereses, proyectos, lecturas, reflexiones, creatividad, mundo espiritual o intelectual activo. No necesitan estímulo externo constante para sentirse completas.
Pueden pasar tiempo consigo mismas sin angustia.
Eso desconcierta a quienes miden la felicidad por la cantidad de personas alrededor.
Pero su bienestar no depende de la validación externa, sino de la conexión interna.
Sin embargo, es importante distinguir entre:
Estar sola por elección consciente.
O aislarse por miedo a la vulnerabilidad.
Esa diferencia es clave.
5. Han sido heridas y ahora son cautelosas
Muchas no comenzaron solas.
Intentaron confiar. Se abrieron. Apostaron por amistades que terminaron en traición, abandono o manipulación.
Y aprendieron.
Ahora son más cuidadosas.
Más reservadas.
Más lentas para confiar.
Esa protección puede parecer frialdad desde afuera, pero en realidad es una herida que aún no ha terminado de sanar.
Y aquí aparece una tensión interna:
La necesidad de conexión.
La necesidad de protección.
A veces gana la protección.
Y la soledad se convierte en un refugio.
Pero para construir amistades reales, eventualmente habrá que volver a abrirse… esta vez con límites y sabiduría.
¿Qué hacer si te identificas con esto?
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