Todavía recuerdo el consultorio del nefrólogo como una fotografía quemada en mi cerebro. Carteles de riñones en la pared. Un modelo de plástico en el escritorio. Daniel golpeando su pie tan rápido que la silla chirrió.
El médico no perdió el tiempo.
“Tus riñones están fallando”, dijo con calma. “Y está progresando rápidamente”.
Sentí que el aire desapareció de la habitación.
“¿Qué pasa ahora?” Pregun
