Los días tranquilos después de la fiesta de despedida

A veces pasan semanas entre visitas. A veces más. Pero cada encuentro se siente arraigado y natural, libre de los roles que una vez nos definieron.

La jubilación no se convirtió en la libertad total que alguna vez imaginé. En cambio, me enseñó algo más tranquilo y duradero.

La conexión no tiene edad. No necesita grandes momentos ni gestos audaces. A veces comienza con una taza de café, una cara conocida o el coraje de llamar a una puerta.

Sigo yendo a la cafetería. Sigo pidiendo la misma bebida. Pero ahora entiendo que las rutinas no se tratan de llenar el tiempo. Se trata de crear pequeñas oportunidades donde el significado pueda crecer.

E incluso más adelante en la vida, esas oportunidades siguen ahí, esperando ser notadas.

 

ver continúa en la página siguiente

Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.