Los médicos explican qué sucede realmente cuando comes huevos por la mañana y por qué es importante cómo los cocinas.
Los huevos contienen proteínas de alta calidad, que ayudan a mantener la fuerza muscular a medida que envejecemos. También aportan vitaminas y grasas naturales que contribuyen a una sensación de saciedad y energía por la mañana. Gracias a su fácil masticación y digestión al cocinarlos suavemente, los huevos suelen ser ideales para las personas mayores.
Sin embargo, incluso un alimento nutritivo puede perder algunos de sus beneficios si se prepara de forma descuidada.
El hábito culinario común que causa problemas
Uno de los errores más frecuentes con los huevos es cocinarlos a temperaturas muy altas hasta que quedan demasiado firmes, secos o dorados. Esto suele ocurrir con huevos fritos, huevos fritos en abundante aceite o huevos cocinados hasta que la yema se vuelve calcárea o grisácea en los bordes.
Cuando los huevos se exponen a un calor excesivo durante demasiado tiempo, se producen varios cambios. La textura se vuelve más dura, lo que puede dificultar la digestión en algunas personas. Las grasas naturales de la yema pueden perder parte de su estabilidad. El sabor general se vuelve más áspero, lo que a menudo lleva a añadir más sal, mantequilla o guarniciones procesadas para compensar.
Muchas personas que dicen que los huevos les resultan "pesados" o les causan molestias no reaccionan a los huevos en sí, sino a los huevos demasiado cocidos.
Por qué la yema merece más respeto
La yema a menudo se ha malinterpretado. Si bien la clara es principalmente proteína, la yema contiene muchos de los nutrientes que hacen que los huevos sean tan valiosos. Esto incluye la colina, que contribuye al funcionamiento normal del cerebro, así como vitaminas que ayudan al cuerpo a absorber los nutrientes de otros alimentos.
Cuando la yema se cocina suavemente, conserva su cremosidad y sabor. Cuando se cocina hasta que se seca y decolora, gran parte de ese valor se reduce y la textura puede volverse desagradable.
No se trata de comer huevos crudos o alimentos poco cocidos. Se trata de detener el proceso de cocción antes de que el huevo supere su punto ideal.
Cómo el estilo de cocina afecta la digestión y la comodidad
A medida que el cuerpo envejece, la digestión puede volverse más sensible. Los alimentos que antes eran fáciles de manipular pueden empezar a causar hinchazón o molestias si son demasiado secos, grasosos o muy procesados.
Los huevos cocinados suavemente tienden a ser más fáciles de digerir. Los huevos cocinados de forma agresiva, especialmente en grandes cantidades de aceite o a fuego muy alto, pueden resultar más pesados y difíciles de digerir. Esto a menudo lleva a las personas a asumir que los huevos ya no les sientan bien, cuando en realidad, un pequeño cambio en la preparación podría marcar la diferencia.
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