MADRE DEL MILLONARIO suplica “NO PUEDO RESPIRAR” — HIJO llega de repente y REACCIONA AL INSTANTE

Tú no sabes lo que pasa cuando no estás aquí. Tu mamá se confunde, exagera. Yo solo trato de ayudarla. Siempre hace un drama. Doña Teresa, aún jadeando, levantó los ojos vidriosos hacia su hijo. Solo pudo negar con la cabeza, incapaz de pronunciar palabra. Un silencio pesado cayó en el patio. Alejandro se acercó a su madre y le tocó el hombro húmedo, sintiendo su cuerpo frágil estremecerse. Algo dentro de él comenzó a romperse. La sospecha de que quizá esa no era la primera vez que ocurría algo así.

La casa de los Ramírez, ubicada en una de las zonas más exclusivas de Guadalajara, impresionaba a cualquiera. Muros altos, jardines cuidados, fuentes decorativas, interiores con muebles de diseño y lámparas de cristal. Pero detrás de todo ese lujo, las tensiones familiares crecían en silencio, invisibles a los ojos externos. Y fue en ese instante, al ver a su madre tan vulnerable, que Alejandro entendió que algo muy oscuro se estaba gestando en el corazón de su propio hogar. Antes de continuar con esta historia, quiero hablar contigo.

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Se sentó en la orilla de la cama, acariciando la imagen de la Virgen de Guadalupe que tenía en su velador, y murmuró en voz baja: “Virgencita, dame fuerza para aguantar un día más.” La rutina en aquella casa parecía perfecta para los ojos de cualquiera. Jardineros cortaban las bugambilias del patio, la cocinera preparaba el desayuno y la pequeña Sofía correteaba con su mochila escolar. Pero bajo la superficie se acumulaban silencios pesados y tensiones que nadie se atrevía a nombrar.

 

 

 

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