Me desperté con mi esposo susurrándole a su amante en nuestro dormitorio: "Silencio... Ella está durmiendo"

Una mujer tumbada en la cama | Fuente: Midjourney

Una mujer tumbada en la cama | Fuente: Midjourney

Mi esposo no estaba al teléfono. Estaba susurrandole a alguien. Allí mismo. En nuestro dormitorio.
El pánico se apoderó de mí antes de que mi agotado cuerpo se diera cuenta. Apenas podía mantenerme en pie, hacía semanas que mis piernas habían dejado de cooperar sin ayuda. Pero la adrenalina me hizo moverme.
Alcancé el borde de la pared y tiré, arrastrándome centímetro a centímetro por el pasillo. Mis dedos arañaron la alfombra, las fibras ásperas bajo mi piel. La adrenalina me empujaba más lejos de lo que jamás podría hacerlo el dolor. Estaba demasiado furiosa para detenerme, demasiado aturdida para sentir todo el peso de mi cuerpo.
Una mujer apoyada en una pared por la noche | Fuente: Midjourney

Una mujer apoyada en una pared por la noche | Fuente: Midjourney

Cada movimiento hacía que el dolor me recorriera el cuerpo. Pero no me detuve. No podía.
Una música romántica salía del dormitorio. Era jazz suave... la misma música que antes había sido nuestra banda sonora de los domingos por la mañana. Ahora enmascaraba el sonido de mis movimientos.
Cuando llegué a la puerta, me aferré al marco, mareada y sin apenas poder respirar. Pensé que tal vez lo había alucinado todo. La fiebre, el dolor e incluso la soledad.
Quizá todo este episodio de mi vida había sido una horrible pesadilla.
Una pareja abrazada en la cama | Fuente: Unsplash

Una pareja abrazada en la cama | Fuente: Unsplash

Pero entonces la vi.
A Melissa.
Estaba sentada en la cama, con las sábanas blancas revueltas bajo ella, el pelo cayéndole suavemente sobre el hombro, como hacía siempre que quería lucir bien sin esfuerzo.
Tenía la mano ligeramente apoyada en el pecho de David.
"No te preocupes, cariño" -dijo David, besándole el hombro-. "Está inconsciente".

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