Mi esposo me gritó por teléfono: ‘¡Agarra a la niña y sal corriendo ya!’ — Diez minutos después, la policía rodeó toda la casa
Mariana empezó terapia. Lucía se recuperó más rápido que todos nosotros. Los niños tienen esa fuerza.
Marco fue condenado a quince años en prisión federal. La noticia apareció un par de días en los medios locales y luego se perdió, como tantas otras.
Pero para mí, ese momento nunca se borró:
el sonido de la voz de Daniel en el teléfono.
“Salte de ahí ahorita.”
Aprendí que el peligro no siempre se anuncia.
A veces sonríe.
A veces trae pastel y risas familiares.
Y a veces, sobrevivir depende de confiar en la voz de quien amas…
incluso cuando nada tiene sentido.
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