—Me dijo que era para mí —dijo Lara, avergonzada.
Me hirvió la sangre.
Luego aparecieron copias de mi documento de identidad, mi pasaporte, extractos bancarios, correos electrónicos impresos y dos comprobantes de transferencia con el nombre de una empresa que jamás había oído:
Grupo Altacrest Consultoría.
Emiliano intentó acercarse.
—De acuerdo, puedo explicarlo…
—Deberías guardar tus explicaciones para un abogado —espetó Lara antes de que pudiera responder.
El rostro del agente cambió en cuanto vio los documentos. Me dijo que tenía que presentar una denuncia formal por fraude. Asentí sin apartar la vista de Emiliano. Intentó disimular su confusión, hablando. sobre “malentendidos”, “planes compartidos” y “documentos que ambos utilizamos”. Pero ya no escuchaba al hombre que había amado.
Miraba al hombre que había copiado mis documentos mientras dormía a mi lado.
Regresamos a mi casa para repasar todo con más calma. Lara quería venir para dar su declaración. La dejé.
Esa noche, comprendí algo difícil:
⏬ Continua en la siguiente pagina ⏬
