Mis padres solo pagaron su matrícula porque dijeron que ella tenía potencial y yo no, y cuatro años después, en nuestra graduación,
Esa noche, mi teléfono se llenó de llamadas perdidas: mamá, papá, Victoria otra vez. Las silencié a todas. Lo que fuera que viniera, sucedería en mis términos, no en los de ellas.
Victoria los llamó de inmediato. Lo sé porque me lo dijo más tarde, cuando todo terminó.
"Está aquí", había dicho Victoria, apenas traspasando la puerta de su apartamento. "Francis está en Whitmore. Lleva aquí desde septiembre".
Según Victoria, el silencio al otro lado duró diez segundos.
Entonces la voz de papá: "Eso es imposible. No tiene el dinero".
"Dijo beca".
"¿Qué beca? No tiene madera de beca".
“Papá, la vi en la biblioteca. Ella está…”
“Yo me encargo de esto.”
Papá me llamó a la mañana siguiente. Era la primera vez que me llamaba en tres años.
“Francis, tenemos que hablar.”
“¿De qué?”
“Victoria dice que estás en Whitmore. Te transferiste sin decirnos nada.”
“No pensé que te importaría.”
Una pausa.
“Claro que me importa. Eres mi hija.”
“¿De verdad?”
Las palabras salieron sin ambages. Sin amargura. Simplemente con hechos.
“Me dijiste que no valía la pena la inversión. ¿Recuerdas eso?”
Silencio.
“Francis, yo… eso fue hace cuatro años…”
“En la sala. Dijiste que no era especial, que conmigo no había retorno de la inversión.”
“No recuerdo haber dicho…”
“Sí.”
Más silencio.
“Entonces deberíamos hablarlo en persona en la graduación. Iremos a la ceremonia de Victoria y…”
“Lo sé. Sabes que nos vemos allí, papá.”
Colgué.
No me devolvió la llamada.
Esa noche, me senté en mi pequeño apartamento —el que había pagado yo misma con dinero que había ganado— y pensé en esa conversación. No lo recordaba, o prefería no recordarlo. En cualquier caso, nunca me había visto. En realidad, no.
Pero en tres meses, lo haría. Y cuando llegara ese momento, no sería porque lo obligara a mirar. Sería porque no podía apartar la mirada.
Las semanas previas a la graduación se convirtieron en una extraña calma. Sabía que vendrían: mamá, papá, Victoria; la familia perfecta al completo, llegando al campus para celebrar el gran logro de Victoria.
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