Nadie en aquella elegante casa de San Diego habría imaginado que el hombre que les proporcionaba todos los lujos, todas las cenas y todas las comodidades cruzaría la puerta una noche y se encontraría ante la traición más cruel a tan solo unos pasos de distancia.
Y cuando sostuvo al bebé en sus brazos por primera vez, comprendió algo fundamental:
la familia no es lo que se mantiene, sino lo que se protege.
La vieja casa seguía allí, rebosante de lujo y tranquilidad.
Pero Ethan ya lo sabía: no todo lo que brilla es un buen hogar.
Y no todos los sacrificios merecen la pena.
