Ocho años después de la desaparición de su hija, una madre reconoció un rostro familiar en el lugar más inesperado

"Sí que lo está. Es fuerte".

Un reencuentro que se forjó durante años
Esa misma tarde, Daniel llevó a Elena a la pequeña clínica comunitaria donde trabajaba Sofía. El viaje se le hizo interminable. Elena aferraba su rosario, dividida entre la esperanza y el miedo. ¿Y si Sofía no la reconocía? ¿Y si no quería?

Dentro de la clínica, una joven con trenzas levantó la vista del mostrador y le sonrió a Daniel.

Entonces vio a Elena.

Algo antiguo se agitó.

Elena dio un paso al frente. Sofía la observó atentamente.

 

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