El comedor de The Golden Star brillaba como solo brillan los lugares ricos: luces de cristal, mantelería blanca y una arrogancia discreta. Allí, la gente no "veía" al personal. Se fijaban en los platos, no en las manos.
Iris Novák se movía entre las mesas con una bandeja firme y una sonrisa practicada. Había aprendido a mantener la calma, incluso cuando le ardían los pies y su orgullo se veía afectado.
En la cocina, el chef Benoît Leroux la sorprendió por medio segundo y murmuró: "Mantén la cabeza alta, Iris. La dignidad no necesita permiso".
Ella asintió rápidamente y siguió caminando, porque las facturas no se detienen para charlas motivadoras.
Entonces se abrieron las puertas principales y la sala cambió.
Klaus Falken, un conocido inversor, entró con su hijo Leon. Trajes caros, una confianza despreocupada. El gerente prácticamente corrió a recibirlos.
Un minuto después, le dijeron a Iris: "Mesa siete. Ahora".
Se acercó, educada y neutral.
“Buenas noches. Soy Iris. ¿Les ofrezco algo de beber?”
Klaus finalmente levantó la vista, lentamente, como si estuviera decidiendo si contaba o no.
Leon sonrió con suficiencia. “Enviaron a la guapa”.
Klaus golpeó el menú como si fuera una broma. Luego, con una sonrisa dirigida a su hijo, no a ella, cambió al alemán, deliberadamente formal y deliberadamente brusco.
“A ver si entiende alguna palabra. Dudo que pueda seguir más allá de ‘sí, señor’”.
Leon rió.
Ver continuación en la página siguiente
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
