¿Por qué estábamos tan delgadas en los años 70 (la verdad te sorprenderá)?

Hubo una época, no hace mucho, en la que la obesidad generalizada era poco común. Si observas álbumes familiares, fotos escolares o instantáneas de playa de la década de 1970, notarás que la mayoría de las personas parecían más activas y físicamente equilibradas. Esto no se debía a que siguieran dietas especiales ni a un autocontrol extraordinario. La verdadera diferencia residía en cómo funcionaba la vida cotidiana. El propio entorno fomentaba el movimiento, los patrones de alimentación regulares y el equilibrio natural.

1. El movimiento era parte integral de la vida cotidiana
En la década de 1970, muchos hogares solo tenían un coche, o ninguno. Ir a la escuela, al trabajo, a las tiendas o a casa de un amigo solía implicar caminar.

La gente no caminaba para hacer ejercicio; caminaba por necesidad.
Un día típico implicaba ir de casa al autobús, del autobús al trabajo, del trabajo a las tiendas y de vuelta a casa; a menudo sumando muchos kilómetros sin pensarlo.

Los niños caminaban a la escuela, jugaban al aire libre, corrían a los parques y volvían a casa a pie. El movimiento era constante y natural.

2. La comida era sencilla y mínimamente procesada.
Los refrigeradores no estaban llenos de productos ultraprocesados. Las comidas se basaban en ingredientes básicos como verduras, huevos, carne, leche y fruta.

El azúcar se usaba con moderación.
Las grasas eran menos refinadas.
Las porciones eran modestas.
La gente comía cuando tenía hambre, no como respuesta al estrés o al aburrimiento.
3. Comer seguía un horario claro.
La mayoría de la gente hacía tres comidas al día: desayuno, almuerzo y cena.

Comer entre comidas era poco común. Las máquinas expendedoras, las golosinas constantes y los dulces en la caja no formaban parte de la vida cotidiana. El cuerpo aprendió a esperar comida a ciertas horas y a descansar entre ellas.

 

 

 

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