REPARA ESTE MOTOR Y ME CASO CONTIGO” —La CEO se burló del mecánico … PERO ÉL LO …

Jamal se hizo a un lado, tragándose la humillación. Entonces Cláudio y su equipo entraron y explicaron que habían intentado todo: el motor encendía, pero no podía mantener la sincronización para operar los sistemas autónomos. Se necesitaban seis meses para reformular la arquitectura.

Vitória tragó saliva y, en un impulso desesperado, cometió el error más caro de su vida:

—Miren —dijo riendo nerviosamente—, el problema es tan simple que hasta nuestro… zelador podría resolverlo.

Los ejecutivos rieron, incrédulos. Jamal, desde el corredor, lo escuchó todo. Cinco años de invisibilidad, pero esta apuesta pública le raspó el alma de otra manera. Dejó el trapo, se dio vuelta y dijo con calma:

—¿Está hablando en serio? Porque conozco el problema y puedo arreglarlo.

La sala se congeló. Vitória, roja, respondió:

—Si lo haces funcionar… me caso contigo delante de todos.

—¿Y si no lo logro? —preguntó Jamal.

—Entonces vuelve a tu escoba —dijo ella, cruel.

—Acepto —dijo Jamal con calma….

Nadie conocía a Jamal. Nadie sabía que había trabajado diez años en grandes automotrices, incluso en Alemania, y que era ingeniero especializado en sistemas híbridos.

—¿Cuánto tiempo necesitas? —preguntó Vitória, dudando.

—Dos horas —respondió Jamal.

 

 

 

 

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