SE ESCUCHABA LLANTO EN LA PARED DE LA MANSIÓN — PADRE ROMPE EL YESO Y HALLA LO IMPOSIBLE

—Encontré un bebé… —Sebastián casi no podía hablar—. Estaba encerrada dentro de una pared en mi casa. Está hipotérmica, deshidratada… necesita ambulancia y policía. Ahora.

Hubo un silencio corto del otro lado, como si el operador dudara.

—¿Dijo… dentro de una pared?

—Sí. Y está viva. Pero no sé por cuánto tiempo.

—Unidades en camino. Manténgala caliente. No le dé agua ni leche por ahora.

Sebastián colgó.

Entró al cuarto de Matías, tomó una manta térmica de la cuna de su hijo y envolvió a la niña.

Ella se acurrucó instintivamente hacia el calor, como si su cuerpo supiera que por fin… por fin era seguro.

Sebastián volvió al pasillo.

Mariana seguía en el suelo.

—¿Cómo se llama? —preguntó él, con la voz rota—. ¿Cómo se llama esta bebé?

Mariana levantó la mirada, derrotada.

—Lucía —susurró.

Sebastián sintió una punzada en el pecho.

—Lucía… ¿qué?

Mariana tragó saliva.

—Lucía Mendoza.

Sebastián se quedó helado.

—¿Es mi hija?

Mariana cerró los ojos con fuerza.

—No… no es tuya.

Sebastián tembló de rabia.

—Entonces ¿de quién es y por qué estaba en mi pared?

Mariana respiró profundo, como si ya no pudiera seguir fingiendo.

—Es mía.

 

 

 

ver continúa en la página siguiente

Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.