Seguí en secreto a mi marido hasta nuestra casa de campo y descubrí algo mucho peor que una aventura.
“Quizás vaya sola entonces”, sugerí con la mayor naturalidad posible. “Me vendría bien un poco de aire fresco y un rato en el jardín”.
Su reacción fue inmediata y reveladora. Se tensó visiblemente, su lenguaje corporal adoptó una actitud defensiva, casi alarmada.
“No”, dijo demasiado rápido, con voz cortante. “No quiero que vayas sola. Me sentiré mucho mejor si te quedas en casa este fin de semana”.
En ese preciso momento comprendí con total claridad que algo iba muy mal. Si realmente no pasaba nada extraño ni preocupante en nuestra casa de campo, no tendría motivos para prohibirme la visita. Su evidente ansiedad por mi visita confirmaba que ocultaba algo importante.
Cuando Mark salió de casa ese sábado por la mañana, supuestamente para hacer recados en la ciudad, tomé una decisión. Me subí a mi coche y lo seguí a una distancia prudencial.
Condujo directamente hacia nuestra casa de campo, tal como me había descrito el vecino. Mi corazón latía con más fuerza a cada kilómetro. Mis manos apretaban el volante con tanta fuerza que empezaban a dolerme.
ver continúa en la página siguiente
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
