—No necesito retirar nada —dijo la mujer con calma—. Solo necesito una confirmación.
Su voz no era exigente ni insegura. Tenía el tono de alguien que había aprendido, hacía muchos años, que el mundo respondía mejor a la paciencia que a la prisa, incluso cuando la paciencia costaba más de lo justo.
La recepcionista parpadeó.
—¿Confirmación de…? —preguntó.
La mujer ajustó la correa de su bolsa de tela sobre el hombro, una de esas bolsas sencillas que la gente usa para el mercado o la biblioteca, desgastada por el uso constante, no por descuido.
—De la titularidad —respondió—. De la cuenta.
El edificio en el que se encontraba no era un banco.
Era algo mucho más intimidante.
Holloway & Finch Gestión Patrimonial México ocupaba los últimos diez pisos de una torre de acero y cristal en Santa Fe, Ciudad de México, dominando el horizonte de una ciudad que nunca terminaba de decidir si admiraba la ambición o le tenía miedo. Ahí se rediseñaban fortunas, se movía el dinero de generaciones enteras y se tomaban decisiones que jamás llegaban a la calle.
Nadie llegaba ahí por accidente.
ver continúa en la página siguiente
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
