Trabajé para mario moreno y esa noche descubrí al hombre que nadie conocía…Trabajé para mario moreno y esa noche descubrí al hombre que nadie conocía…
México entró en duelo nacional. Miles de personas lloraban al comediante que había hecho reír a generaciones.El funeral fue evento masivo con dignatarios, actores, gente común llenando las calles, pero ninguno de ellos conoció realmente al hombre que estaban enterrando. Yo conocí a ese hombre. Conocí su dolor, su generosidad secreta, su lucha constante entre la imagen pública y la verdad privada. Conocí al Padre que amó a su hijo desde lejos, al filántropo que ayudó a MileDespués del funeral viajé a Los Ángeles y le entregué la carta a su nieto.El niño la leyó llorando. Me agradeció por haber cuidado a su abuelo. Me dijo que nunca olvidaría lo que su abuelo hizo por él en esos últimos años. También cumplí mi otra promesa. Continué las obras de caridad exactamente como el Sr. Mario las había planeado. Durante los siguientes 40 años dediqué mi vida a ayudar a otros en su nombre. Ayudamos a decenas de miles de personas, construimos escuelas, clínicas, refugios, todo en secreto. Nadie supo nunca que era el dinero de Cantinflas.Hoy tengo 94 años. Estoy en mi lecho de muerte. Los doctores dicen que me quedan días, tal vez horas. Y decidí contar esta historia antes de morir, porque el mundo merece saber la verdad sobre el hombre detrás de Cantinflas. No cuento esto para destruir su legado, lo cuento para humanizarlo, para que entiendan que detrás del comediante más grande de México había un hombre que lloraba, que amaba, que sufría, que ayudaba. Un hombre complejo, imperfecto, hermoso en su humanidad.El señor Mario tenía un hijo secreto que murió sin conocer a su padre. Tiene un nieto que ahora debe tener unos 50 años. Ayudó a miles de personas sin buscar reconocimiento. Vivió una vida dividida entre la mentira pública y la verdad privada. Fue héroe silencioso que el mundo nunca conoció realmente. Mi nombre es Elena Vargas. Dediqué 70 años de mi vida a servir y proteger a Mario Moreno. Guardé sus secretos mientras él vivió. Pero ahora que ambos estamos por partir, siento que la verdad debe ser contada.No por morvo, no por fama. sino porque las historias de personas extraordinarias merecen ser contadas completas con toda su luz y toda su oscuridad. Si esta historia te tocó el corazón, compártela. Cuéntale al mundo sobre el hombre real detrás de Cantinflas, sobre Mario Moreno, el padre ausente, el filántropo secreto, el hombre que lloró en privado mientras hacía reír en público, sobre el ser humano que llevó máscaras toda su vida, pero que en el fondo solo quería ser el mismo.Yo me voy a morir pronto, pero esta historia quedará y con ella la memoria verdadera del hombre más extraordinario que conocí. Descanse en paz, señor Mario, y gracias por permitirme conocer al hombre detrás del ídolo. Fue el honor de mi vida.
ver continúa en la página siguiente
