Tres pruebas, un solo error y perdería a su burro… y su alma…

—Gracias, amigo —susurraba—. Tú me enseñaste  a no cambiar mi corazón por monedas.

Dicen que desde entonces, cuando en ese pueblito aparece alguna tentación demasiado bonita para ser verdad, los viejos solo sonríen, miran al monte y dicen:

—Aguas… que el Diablo siempre ofrece trato. Pero a veces, Dios te manda un burro que ve más que tú.

Y la gente, al escucharlo, abraza a los suyos un poquito más fuerte, como entendiendo que la lealtad y el valor no se compran… se eligen, día tras día, incluso cuando el mundo quiere convencerte de lo contrario.

 

 

ver continúa en la página siguiente

Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.