Una anciana donó ropa hecha a mano a un orfanato durante 6 años – Entonces, un día, dos cajas llegaron a su puerta

Amanda había calculado mal aquella tarde, comprando unos cuantos artículos que encontró en oferta sin pensar en lo pesadas que se volverían las bolsas.

Un carrito en un supermercado | Fuente: Pexels

Un carrito en un supermercado | Fuente: Pexels

Cuando salió de la tienda, ya le dolían los brazos, y aún tenía que caminar tres manzanas. Recorrió media manzana antes de detenerse a descansar, dejar las bolsas en la acera y flexionar los dedos.

“Señora, ¿puedo ayudarla con eso?”.

Amanda levantó la vista y vio a una mujer joven, probablemente de unos treinta años, de ojos marrones y sonrisa amable. Llevaba unos simples vaqueros y una chaqueta desteñida, pero había algo cálido en su presencia.

“Oh, no podría pedirte que hicieras eso, querida”, protestó Amanda, aun cuando sus hombros palpitaban de alivio ante el ofrecimiento.

Una mujer mayor en la puerta de un supermercado | Fuente: Midjourney

“No me lo estás pidiendo. Te lo ofrezco”, dijo la joven con firmeza y amabilidad. Recogió las dos bolsas antes de que Amanda pudiera objetar nada más. “¿Hacia dónde te diriges?”.

“Sólo dos manzanas más”, admitió Amanda, conmovida por la amabilidad de la desconocida. “Al edificio de ladrillo de la calle Maple”.

Caminaron juntas, la joven charlaba con facilidad sobre el tiempo y el vecindario. Cuando llegaron al edificio de apartamentos de Amanda, ella subió las bolsas hasta el segundo piso y las dejó sobre la encimera de la cocina.

 

 

 

 

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