Una esposa embarazada fue humillada públicamente por su marido, hasta que un mensaje convocó al hombre más poderoso del país.

Una mujer embarazada fue humillada por su esposo mientras su familia se burlaba de ella, hasta que un mensaje de texto trajo al hombre más poderoso del país a su puerta.
Carla tenía cinco meses de embarazo. Realmente creía que se había casado con un personaje de cuento de hadas. Miguel, su esposo, provenía de una poderosa dinastía política, y durante su noviazgo, la trató como si fuera de la realeza.

No se dio cuenta de que la amabilidad tenía fecha de caducidad.

Esa noche, en la larga mesa del comedor dentro de la finca de la familia Montemayor, Carla sintió un repentino mareo por las náuseas matutinas. Se le resbaló la mano y una copa de vino se hizo añicos en el suelo.

Miguel se levantó al instante.

"¿Eres estúpida?", gritó.

Antes de que nadie pudiera reaccionar, la golpeó en la cara.

Carla se desplomó, encogiéndose instintivamente sobre su vientre para proteger a su hijo nonato. La sangre le goteaba del labio.

La sala estalló, no de preocupación, sino de risas.

Doña Imelda, la madre de Miguel, sonrió con suficiencia al levantar su copa. "Eso pasa cuando te casas con alguien sin refinamiento. Al menos es bonita. Si no, la habríamos mandado de vuelta a su país".

El gobernador Arturo, padre de Miguel, hizo un gesto de desdén. "Déjenla ahí. Que aprenda. Una esposa no debe ser frágil".

Carla miró a Miguel entre lágrimas, implorando clemencia en silencio.

Él escupió cerca de sus pies. "Límpialo. Estás humillando a esta familia".

 

 

 

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