Una madre ciega lo perdió todo cuando su hijo médico vendió su casa. Entonces, un sobre amarillento en una vieja caja de zapatos reveló la verdad que lo puso de rodillas.

Mauricio abrió la boca. Quería explicarle la deuda, la presión, las oportunidades que necesitaba aprovechar.

Pero al ver a su madre sentada allí, pequeña, ciega y silenciosa, las palabras se le ahogaron en la garganta.

“No, Su Señoría”, dijo.

El fallo tardó menos de cinco minutos.

“La venta es nula”, declaró la jueza. “La propiedad se devuelve a Consuelo Reyes con efecto inmediato. La demandada debe reembolsar a los compradores el importe total de la compra en un plazo de treinta días o se enfrentará a nuevas acciones legales. Las costas judiciales y los honorarios legales correrán a cargo de la demandada”.

Bajó el mazo.

“Se levanta la sesión”.

 

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