Ese día pasé seis horas en la cocina cocinando para mi familia. No la típica cocina informal, donde estás medio viendo la televisión mientras remueves la comida sin prisas.
Sino la intensa y concentrada, donde cada minuto cuenta y cada detalle importa para que salga bien. Seis horas cortando verduras en trozos precisos y uniformes.
Pelando patatas hasta que se me cansaron los dedos de la humedad. Salteando cebollas hasta que se pusieron translúcidas y doradas, desprendiendo su dulce aroma.
Rociando el pollo cada quince minutos para que la piel quedara crujiente, dorada y crujiente. Revolviendo salsas que requerían atención constante para evitar que se quemaran.
Y limpiando sobre la marcha para que el caos no me abrumara y me dejara con un desastre al final. Había empezado a planificar esta cena dos semanas antes, haciendo listas y creando cronogramas.
Mi familia se reunía para una de esas reuniones obligadas que ocurren varias veces al año. Y de alguna manera, como siempre, yo había sido quien se encargaba de todo.
O quizás no me había ofrecido para esta responsabilidad. Quizás simplemente se había dado por sentado, como se da por sentado, que yo me encargaría de todo.
El menú había requerido una cuidadosa consideración y adaptación. La tía Carla necesitaba opciones sin gluten debido a su celiaquía, lo que implicaba preparar una lasaña aparte con fideos de arroz.
La nueva novia de mi primo era vegana, así que preparé un plato completo de proteína alternativa. Y me aseguré de que cada guarnición se adaptara a sus restricciones dietéticas.
El tío George no comía nada que considerara demasiado sofisticado o complicado, así que me aseguré de que hubiera pollo asado sencillo junto con el pollo con costra de hierbas. Los niños necesitaban cosas que realmente comieran sin quejarse.
Lo que significaba mantener los macarrones con queso sencillos y las verduras escondidas en la salsa marinara donde no se dieran cuenta. Hice listas detalladas para todo.
ver continúa en la página siguiente
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
