Una niña siempre insiste en que su abuelo le corte el pelo cada vez que llega a casa, hasta que su madre descubre una cámara oculta y queda completamente conmocionada.

Su expresión se endureció.
"Mi barbería está ahí. Mis herramientas están ahí. No discutas, Sarah".

Esa noche, apenas dormí.

La tarde siguiente, después de comer, papá tomó su viejo bolso de cuero y llevó a Letty al almacén detrás de la casa.

"Quédate aquí", me dijo. "Necesito concentrarme".

La puerta se cerró.
Entonces oí que cerraba con llave.

Mi pulso se aceleró.

¿Por qué cerraba con llave?

Esperé y luego me acerqué sigilosamente al almacén, mirando por las rendijas; nada. Solo el sonido de las tijeras y la suave risita de Letty.

Me acerqué a una pequeña ventana cerca del techo.

Adentro, una sola lámpara iluminaba una vieja silla de barbero. Letty estaba sentada envuelta en una capa blanca. Papá estaba detrás de ella, con las manos temblorosas.

Entonces lo vi.

Una luz roja parpadeante en un estante.

Una cámara.

Se me encogió el estómago.

¿Por qué estaba grabando esto?

Esperé a que terminaran. Papá parecía agotado. Letty

Una vez que se distrajeron, tomé la llave del almacén y entré.

La cámara seguía allí.

Me temblaban las manos al presionar el botón de reproducción.

El video comenzó con papá ajustando la lente.

"Veintisiete de julio. Sábado", dijo en voz baja.
"Sarah... Letty... si estás viendo esto..."

Se me cortó la respiración.

Letty entró en escena, emocionada. Papá empezó a cortar, pero estaba llorando. Lágrimas silenciosas caían mientras sus manos temblaban.

Entonces se detuvo.

"¿Quién eres?", preguntó.

 

 

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