5 momentos en los que nunca debes ducharte, sin importar lo sucio que estés.
3. Cuando estás muy cansado o débil
Por qué evitarlo: la fatiga puede provocar que la presión arterial descienda. Entrar a una ducha muy caliente en esas condiciones aumenta el riesgo de mareos, caídas e incluso accidentes cerebrovasculares.
Consejo: descansa primero, hidrátate y, si es necesario ducharte, usa agua tibia y evita hacerlo sin compañía si no te sientes bien.
4. Muy tarde en la noche
Por qué evitarlo: por la noche la temperatura corporal desciende de manera natural para prepararse al sueño. Ducharse con agua fría a esa hora puede producir un choque térmico que afecte al corazón y la circulación, especialmente en adultos mayores.
Consejo: si debes bañarte de noche, hazlo con agua tibia y asegúrate de que el baño tenga una temperatura agradable.
5. Con agua muy fría o muy caliente
Por qué evitarlo: las temperaturas extremas fuerzan al sistema circulatorio. El agua muy caliente dilata en exceso los vasos sanguíneos, lo que puede causar desmayos o mareos. El agua demasiado fría, en cambio, provoca una constricción brusca que eleva la presión arterial y pone en riesgo al corazón y al cerebro.
Consejo: opta siempre por agua templada, sobre todo si tienes problemas de presión o cardíacos.
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