Carlos abrió la boca varias veces, pero ninguna palabra le salió completa.
Carlos comenzó a negar con la cabeza.
—Mamá, no sabes lo que dices.
—Sí sé —respondió ella—. Sé quién me bañó. Sé quién me dio de comer. Sé quién se desveló. Y sé quién no fue.
La amante seguía apuntando a la puerta.
—Tus llaves —dijo.
—No me puedes correr así.
