Convertirme en tutora de mis hermanas gemelas lo cambió todo.

Hace seis meses, James llevaba una vida estable y predecible. A sus veinticinco años, estaba construyendo su carrera como ingeniero estructural, planeando su boda e imaginando un futuro marcado por las esperanzas cotidianas y la comodidad familiar. Esa sensación de estabilidad terminó abruptamente cuando su madre falleció inesperadamente, dejando atrás a sus hermanas gemelas de diez años, Lily y Maya. En el silencio posterior, James asumió un papel para el que nunca se había preparado: convertirse en su tutor, su protector y la única constante en la que podían confiar. El cambio fue abrumador, pero no había lugar para la duda. Las niñas lo necesitaban, y eso fue razón suficiente para seguir adelante.

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