—Mamá, mi suegra está viviendo con nosotros… y nos está haciendo la vida imposible. Por favor, ven mañana a la reunión familiar —dijo, casi en un susurro.

Veo que lo tienes todo muy organizado.

Recorrí con la vista la decoración recargada.
Había arruinado por completo el trabajo del interiorista original.

—Una hace lo que puede con lo que le dejan —respondió, alto—.
Al fin y al cabo, esta casa es de mi hija y de mi yerno.