Mi marido quemó mi único vestido decente para que no pudiera asistir a su fiesta de ascenso. Me llamó una "vergüenza", pero cuando se abrieron las puertas del gran salón de baile, apareció de una manera que nunca esperó, y esa noche destruyó su mundo por completo.

Dentro del Hotel Royal Monarch, el salón de baile resplandecía con opulencia y elegancia.

Arañas de cristal proyectaban una cálida luz dorada sobre los suelos de mármol, y el aire se impregnaba de una suave mezcla de perfumes caros y champán. Risas, el tintineo de las copas y discretos acuerdos llenaban cada rincón de la sala.

En el centro de todo se encontraba Adrian Cole, vestido con un esmoquin negro impecablemente confeccionado, con una copa de champán en la mano.

Su brazo rodeaba con seguridad a Vanessa Blake, quien se inclinaba hacia él como si ya fueran dueños del lugar.

 

 

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