“VENDIÓ TODO PARA QUE SUS HIJOS PUDIERAN ESTUDIAR — VEINTE AÑOS DESPUÉS, ELLOS REGRESARON VESTIDOS DE PILOTOS Y LA LLEVARON AL LUGAR QUE ELLA JAMÁS IMAGINÓ.”
Porque hay madres que no heredan fortuna.
Hay madres que no dejan mansiones.
Hay madres que no tienen nada más que sus manos, su fe y su amor.
Pero cuando una madre entrega la vida entera para que sus hijos vuelen…
a veces el cielo, tarde o temprano, termina devolviéndoselo todo.
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