El puré de patatas es un clásico, pero la forma en que la mayoría de la gente lo prepara arruina su sabor. Hervir las patatas en agua sola puede parecer normal, pero en realidad les quita el sabor en lugar de realzarlo.

Cuando las papas se cuecen en agua, absorben líquido y pierden almidón y sabor. ¿El resultado? Un puré insípido, aguado y, a veces, incluso aguado. Al final, necesitas añadir mantequilla, sal o crema para compensar lo que se perdió durante la cocción.

Aquí es donde un truco sencillo marca la diferencia. En lugar de agua sola, muchos cocineros caseros ahora usan caldo de pollo —o una mezcla de caldo y agua— para cocer las papas. Este pequeño cambio les infunde sabor directamente mientras se cocinan.

 

 

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